
Hoy hemos comenzado un curso de pastoreo con Dot en CalManistró. Hemos corrido detrás y delante de las ovejas y hemos probado el sabor de la lana. La verdad es que la experiencia ha sido diferente, interesante y excitante. De hecho, el único contacto hasta hoy de Dot con el pastoreo, aparte de la ver alguna que otra oveja en alguna fira medieval, ha sido cuando nos hemos encontrado paseando por las montañas de la Vall fosca algún ramado de vacas o algún caballo pastando en Saldes, y en ese momento el instinto ha sido de valiente curiosidad, acercándose ladrando al ramado o al animal sin miedo de las cozes. Pero hoy, hoy ha sido más reposado como marca un poco la edad de Dot y la educación de señorito de ciudad. Pese a todo esto al final se soltó un poco, lo que indica que se sintió a gusto. Así que Armand resérvanos plaza para el cursillo de verano.
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